Cuando era niño, fui muy afortunado al crecer sin televisión en casa. Así, los libros y las revistas se convirtieron en mi ventana al mundo.

Fue en esa época de mi vida cuando también descubrí el amor por la música.

Desde aquellos tiempos me apasionan las historias y las canciones, que ahora no solo disfruto leer y escuchar, sino también escribir.